Enfermedades Infecciosas y Microbiología 2004

Volumen 24, Numero 1, enero-marzo

 

 

Prevalencia de la infección cervicovaginal por Micoplasma hominis y Ureaplasma

urealyticum en pacientes ginecológicas del Instituto Nacional de Perinatología

Ramírez-Isarraraz Carlos,Uroginecólogo, departamento de Obstetricia;

Casanova-Román Gerardo,Coordinador, Clínica de Infecciones de Transmisión Sexual, Depto. de Infectología e Inmunología;

Menocal-Tobías Gerardo, Residente de 4o año de Ginecología y Obstetricia;

Ortiz-Ibarra Federico Javier, Jefe del Departamento de Infectología e Inmunología;

Ahued-Ahued Roberto,Director General;

Instituto Nacional de Perinatología.

 

 

RESUMEN

ABSTRAC

Los micoplasmas pueden ser observados en la flora vaginal habitual. Mycoplasma hominis y Urea-plasma urealyticum se relacionan con cuadros perinatales y enfer-medades ginecológicas. Son resistentes a la penicilina y a sus aná-logos. Son los micro-organismos más pequeños de vida libre. El objetivo de este trabajo es conocer la prevalencia de infección cervicovaginal por ambos microorga-nismos en la población no embarazada que acude a la clínica de ITS del Instituto Nacional de Perinatología. El estudio –transversal, observa-cional,descriptivo– incluyó 1 783 casos, con 3.9% de positividad general,porcentaje relativamente bajo.

Mycoplasmas can be observed in common vaginal flora. Mycoplasma hominis and Ureaplasma urealyticum are related with perinatal and gynecologic conditions. They are resistent to penicilin and its analogues. They are the littlest free-life micro-organisms. The objective of this paper is to know the prevalence of cervicovaginal infections due to the both of these micro-organisms among the non-pregnant patients that came to the clinic of STD at the INPer. This transversal, observational, descriptive study have include 1 783 cases, with one average of 3.9% of general positivity, a relatively low percentage.

 

 

Introducción

 

Los micoplasmas fueron aislados y descritos por primera vez en 1898 por Nocard y Roux, quienes aislaron el Mycoplasma mycoides de casos de pleuroneumonía bovina. En ese mismo siglo se aisló de carneros y cabras la segunda especie de micoplasmas y se les denominó PPLO (Pleuropneu-moniae liorganism).

 

El primer micoplasma aislado de humanos (Mycoplasma hominis) fue recuperado en 1938 de un absceso de las glándulas de Bartholin.

 

En 1944, Eaton y colaboradores lograron aislar M. pneumoniae de un caso de neumonía atípica primaria, pero pensaron que se trataba de algún virus, mientras que Marmion y Goodburn, en 1960, sugirieron que era un PPLO. Este concepto se mantuvo durante muchos años, y se identificó el concepto de neumonía por microorganismos pleuropulmonares.1, 2, 3

 

No obstante que aún hay controversia acerca del comportamiento dual de los micoplasmas en la flora habitual vaginal, donde se pueden observar como comensales de este nicho, sin embargo, en situaciones propicias, tanto Mycoplasma hominis como Ureaplasma urealyticum se han encontrado estrechamente relacionados con cuadros de repercusión perinatal y enfermedad ginecológica,4 desde el punto de vista obstétrico se menciona su asociación a ruptura prematura de las membranas corioamnióticas, parto pretérmino e infección fetal y neonatal.

 

De igual forma, su participación como copatógeno en los cuadros de vaginosis bacteriana, así como su papel protagónico en las enfermedades que afectan la salud reproductiva –como la enfermedad pélvica inflamatoria y los trastornos de la fertilidad–, nos obligan a realizar una búsqueda intencionada de estos microorganismos en mujeres con infección vaginal.

 

 

Clasificación y características

 

Los micoplasmas pertenecen a la clase Mollicutes, al orden Mycoplasmatales y a la familia Mycoplasmataceae. Ésta cuenta con dos géneros, Mycoplasmas y Ureaplasmas. En la actualidad el género Mycoplasma está formado por más de cien especies.1, 3

 

Los micoplasmas se caracterizan porque por su carencia de pared celular son incapaces de sintetizar una peptidoglicana o sus precursores, y por lo tanto son resistentes a la penicilina y a sus análogos, pero sensibles a la lisis por choque osmótico, detergentes, alcoholes y anticuerpos específicos más completos.

 

También son sensibles a los antibióticos que actúan a nivel de síntesis de proteínas, como las tetraciclinas, y algunos de ellos son sensibles a la eritromicina y sus derivados como la azitromicina y la claritromicina. Se encuentran limitados únicamente por una membrana plasmática, son filtrables, su tamaño se encuentra comprendido entre los 300 y 800 nm y por ello se les considera como los microorganismos más pequeños de vida libre.

 

Tienen una capacidad biosintética limitada, por lo que se requieren medios complejos para su crecimiento que contienen caldos cerebro-corazón, peptona, extracto de levadura y suero de algunos mamíferos como fuente de colesterol. Al crecer en los medios de cultivo, sus colonias presentan generalmente la forma de huevo frito con un diámetro de 0.3 a 0.6 nm y es por ello que no se observan a simple vista (Foto1).

 

Actualmente se cuenta con los estudios de biología molecular que nos ofrecen pruebas más específicas y sensibles para su identificación definitiva, como la técnica de reacción de polimerasa en cadena (PCR).5

 

En nuestro Instituto, un estudio realizado para conocer la etiología de las infecciones cervicovaginales en mujeres que acudían a la clínica de ITS en 1989, mostró cifras de recuperación de micoplasmas del 21.5%,6 situación en la que con el tiempo se había observado un decremento en la recuperación de estos agentes, por lo que el objetivo del presente trabajo fue conocer la prevalencia de infección cervicovaginal por Mycoplasma hominis y Ureaplasma urealyticum en la población no embarazada captada en la clínica de infecciones de transmisión sexual (ITS) del Instituto Nacional de Perinatología, así como analizar la asociación con los hallazgos clínicos ginecológicos más frecuentes y los probables factores de riesgo asociados, como el uso de dispositivos intrauterinos y el número de parejas sexuales, además de establecer su asociación con otros microorganismos como Gardnerella vaginalis, Candida albicans, Streptococcus agalactiae y Trichomonas vaginalis en este grupo de pacientes.

 

 

Pacientes y métodos

 

El diseño del estudio fue de tipo retrolectivo, transversal, observacional, descriptivo. Se capturaron los casos referidos a la clínica de ITS del departamento de Infectología del Instituto Nacional de Perinatología del 01 del julio de 1995 al 30 de junio de 1998. Se identificó en el resultado de cultivos la positividad o no para Micoplasma hominis o Ureaplasma urealyticum. De los casos positivos se revisó en los expedientes respectivos las variables de edad, número de parejas sexuales, antecedentes obstétricos, antecedentes de esterilidad, presencia de secreción cervicovaginal y sus características, presencia de cervicitis, enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) o patología tubaria, así como uso o no de dispositivo intrauterino (DIU) y la asociación a otros microorganismos.

 

Se determinó la prevalencía de presentación para ambos microorganismos; además se realizó el análisis descriptivo de las variables en estudio mediante el uso del paquete SPSS 3.0. Se obtuvieron medidas de tendencia central, diferencia de medias con prueba de t de Student y Xi cuadrada para diferencia de proporciones, y se estableció una diferencia significativa de p< 0.05.

 

 

Resultados

 

De 1 783 casos, se encontró 3.9% (71 casos) (figura2) de positividad general, correspondiendo a Mycoplasma hominis el 64.7% de los aislamientos (46 casos) y a Ureaplasma urealyticum 35.3% (25 casos) (figura 1).

 

Figura 1

3.9 % = 71 casos positivos

Figura 2

64.7% 46 positivos a Mycoplasma hominis

35.3% 25 positivos a Ureaplasma urealyticum

 

 

La media encontrada para la edad 31.5 +/- 3.7 años, el promedio de las parejas sexuales correspondió a 2.19 y 2.28, respectivamente. Entre las principales características clínicas genitales se observó que la secreción era de origen vaginal en 41 y 18 pacientes, respectivamente. El diagnóstico de cervicitis antecedió a la recuperación microbiana en once casos de infección por Mycoplasma hominis., a diferencia de un solo caso de infección por Ureaplasma urealyticum. Veinticinco casos de infección por Mycoplasma hominis se asociaron a EPI y catorce a infección por Ureaplasma urealyticum. La oclusión tubaria se asoció a diez y a nueve casos de recuperación Mycoplasma y Ureaplasma. De igual forma el hidrosalpinx se asoció en ocho y cinco, respectivamente. El uso de DIU en 15 y 10 (cuadro 1

 

CUADRO 1

M. hominis n=46 U. urealyticum n=25 Valor p

Leucorrea                41

17

ns

Cervicitis                 11

1

ns

EPI                         25

14

0,05

DIU                         15

10

0,05

EPI + DIU                10

7

ns

No. Parejas             2,19

2,28

ns

Hidrosalpinx             8

5

ns

Oclusión tubaria      10

9

ns

 

EPI: enfermedad pélvica inflamatoria p = 0.05

DIU: dispositivo intrauterino p = 0.05

 

 

El cuadro 2 nos muestra la asociación con microorganismos como Gardnerella vaginalis, con Streptococcus agalactiae, con Candida albicans y Trichomonas vaginalis.

CUADRO 2

Patógenos      Mycoplasma

asociados          hominis

Ureaplasma

urealyticum

Valorp

 

Gardnerella             22

vaginalis

12

0.98

Streptococcus        26

agalactiae

14

0.96

Candida                 35

albicans

20

0.70

Trichomonas           0

vaginalis

2

0.05

 

 

 

 

Discusión

 

Los micoplasmas patógenos del humano son capaces de causar enfermedades agudas, pero generalmente producen padecimientos de evolución silenciosa que tienden a la cronicidad; afectan múltiples sitios y un amplio espectro de complicaciones, y también actúan como cofactores en diversos padecimientos.

La flora bacteriana vaginal puede modificarse por factores como la edad, costumbres y número de parejas sexuales, hábitos higiénicos y de vestido, lesiones y alteraciones en la estructura del aparato genital debidas al uso de antisépticos e irrigaciones vaginales con diversos productos, uso de toallas sanitarias y tampones, consumo de anticonceptivos hormonales o de barrera y por la administración de antibióticos sistémicos.7

 

Los cambios hormonales, metabólicos y en la respuesta inmune producen modificación en la flora bacteriana vaginal y la convierten en un huésped más vulnerable para la adquisición de algunas infecciones a ese nivel. Estos procesos tienen una particular importancia, ya que pueden favorecer problemas de esterilidad, infertilidad, embarazo ectópico, enfermedad pélvica inflamatoria, además de una amplia gama de riesgos ginecológicos.8, 9 El hallazgo oportuno de los gérmenes involucrados permite la administración de tratamientos específicos, con disminución de los riesgos mencionados.

En relación con la infección por micoplasmas humanos en pacientes ginecológicas, los reportes internacionales mencionan una prevalencia que va del 1 hasta 9%, y la edad de mayor ocurrencia está entre 24 y 44 años. Nuestro estudio mostró que la población que acude a la clínica de ITS del INP presenta una prevalecía de infección cervicovaginal por Mycoplasma hominis y Ureaplasma urealyticum de 3.9%, sin que haya diferencia significativa para cada uno de los agentes estudiados.

 

Clínicamente, 69% (17 casos) de mujeres con infección por Ureaplasma urealyticum y 89% (41 casos) de Mycoplasma hominis presentó incrementos de la secreción vaginal asociados a vaginosis o cervicitis; un total del 11 y 31% de las mujeres con infección por estos microorganismos cursaron con infección asintomática. Un dato interesante observado en este estudio fue que en la asociación con el dispositivo intrauterino (DIU) se encontró una diferencia estadísticamente significativa de p 0.03 para M. hominis comparado contra U. urealyticum.

Una situación similar fue la observación de diferencias en la asociación a enfermedad pélvica inflamatoria, donde M. hominis predominó sobre los casos de infección por Ureaplasma urealyticum.

 

No se estableció una relación causa-efecto entre la infección cervicovaginal en la existencia de alteraciones tubarias como oclusión, hidrosalpinx o adherencias; sin embargo, la presencia de infección

 

podría servir como marcador para poblaciones en riesgo de desarrollar las alteraciones tubarias mencionadas.

 

La asociación entre otros microorganismos y M. hominis y U. urealyticum presentó una distribución similar para G. vaginalis, C. albicans y para S. agalactiae. Y aunque estadísticamente existió diferencia entre la asociación Trichomonas vaginalis y Ureaplasma urealyticum, esta asociación solo se observó en dos casos, lo que difícilmente soporta una significación clínica.

 

Finalmente, los resultados de este estudio indican que las pacientes ginecológicas del INP presentaron un porcentaje relativamente bajo (3.9%) comparado con 21.5% de población obstétrica y ginecológica estudiada en nuestra propia institución en 19896 para desarrollar infecciones cervicovaginales por M. hominis y U. urealyticum; sin embargo, el riesgo de repercusiones clínicas y su asociación con problemas como infertilidad, EPI, embarazo ectópico, portación de DIU y colonización de otros agentes etiológicos obliga a seguir manteniendo la detección oportuna de estos agentes, así como la instalación de medidas terapéuticas específicas.

 


 

Referencias

1. Taylor RD. Infections due to species of Mycoplasma and Ureaplasma: An update. Clin Infect Dis 1986; 23: 671-684

2. Abele H, Wolf C, Dressel P, Pfaff F, Zimmerman A. Association of Ureaplasma urealyticum biovars with clinical outcome for neonates, obstetrics patient and gynecological patients with pelvic inflammatory disease. J Clin Microbiol 1997; 35: 1199-1202

3. Razin S, Yogeun D, Naot Y. Molecular biology and pathogenicity of mycoplasmas. 1998; 62: 1094-1156

4. Gil Juárez C, Calderón BA, Montero J, Yáñez A, Cedillo L. Deteccion of Micoplasma hominis and Ureaplasma urealyticum in women sexually active or not. Rev Lat Amer Microbiol 1996; 38: 81-88

5. Luki N, Lebel P, Boucher M, Doray B, Turgeon J, Broussean R. Comparison of polymerase Caín reaction assay with cultura for detection of genital micoplasmas in perinatal infections. Eur J Clin Microbiol 1998; 17: 255-263

6. Narcio Reyes ML, Solórzano Santos F, Arredondo García JL, Calderón Jaimes E, Beltrán Zúñiga M. Etiología de las infecciones cervicovaginales. Ginec Obstet Mex. 1989; 57: 41-46

7. Faro S, Martens M, Maccato M, Hammil H, Pearlman M.: Vaginal flora and pelvic inflammatory disease. Am J Obstet Gynecol. 1993; 169: 470–473

8. McCormack WM. Pelvic inflammatory disease. M Engl J Med 1994; 330: 115-119

9. Westrom L, Per-Anders M. "Acute pelvic inflammatory disease". In: Holmes KK, Mardh PA, Sparling PR (eds.). Sexually transmitted diseases. 2nd ed., New York, NY, 1990, Mc Graw-Hill International Book Co: 593-613